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Alalay Ficciones al azar - Tierra de Caracoles turno 6 |
El minero está acostumbrado al riesgo, pero realmente nunca le ha ido muy bien; para él, ganar o perder es cosa de todos los días, el dinero y los minerales pasan por sus manos. Pero pasan, no se quedan, no aguantan una noche con él. Es por eso que consciente de ello, el minero ahora está dedicado a vender andesita y otros minerales usados en escultura, dice que por lo menos quiere volver a verlos, no le importa si es en una tienda o en un museo, pero quiere verlos otraa vez.
Y de repente los dados rebotan sobre la mesa, y uno de ellos por poco invalida la jugada, pues casi salta hacia el piso.
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Full
yi mau, pero es una
jugada que no sirve, mejor hubiese sido que el dado saliera de la mesa,
y que el lanzamiento no valiera.
Canta burlándose del minero el anotador, pero eso no lo bajonea; el minero tiene siempre esa moral alta y, rápidamente coge los dados que no le sirven, o mejor dicho los que quiere coger, pues mete al cubilete las tres quinas en lugar de las senas. A él le sirven mas las quinas que las senas; tiene tres quinas, tiene más posibilidades de juego dejando las tres quinas, pero el no piensa, él hace caso a su olfato, y éste le indica dejar las senas... |
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- ¡Veinticuatro a
la sena! ¡anote!
Indica con la alegría de haber hecho caso a sus instintos mientras voltea los dos valientes para convertirlos en negras. Lo cual en Alalay es permitido (un volteo obligado y uno opcional). Claro que podían anotar pokar, pero si lo hacen sería un tiro barato y, pierden la "Panza dorada". Esta anotación de veinticuatro negras hace que el juego también se dirija hacia el Alalay, el cual consiste en llenar el lado izquierdo y el derecho con puro pokars y, además tener una grande. El juego está que arde... - ¡Aja! pelones, está calentado, está calentando Indica con mucha seguridad el pelón, tratando de bajonear al equipo contrario. Entre tanto, hace danzar sobre un dedo al cubilete sobre la mesa, después mete los dados, los bate suavemente, los estrella y los desliza por la mesa sin levantar el cacho, hasta colocarlo frente al padre y madre, mientras le dice sonriente - Anda, levántalo, esta jugada te la dedico. |